Background
Apoyado en diferentes estudios sobre el año 2011, la administración Santos sostiene que la pobreza y la desigualdad han disminuido gracias a sus políticas asistencialistas. Lo cierto es que ha demostrado que la política pública más efectiva para combatir el problema, es cambiar la metodología de medición. Las versiones oficiales presentan contradicciones entre sí, pero sobre todo son desvirtuados por la realidad. El Pueblo en la calle se ha encargado de mostrar la crítica situación social.

Presentación.

Apoyado en diferentes estudios sobre el año 2011, la administración Santos sostiene que la pobreza y la desigualdad han disminuido gracias a sus políticas asistencialistas. Lo cierto es que ha demostrado que la política pública más efectiva para combatir el problema, es cambiar la metodología de medición. Las versiones oficiales presentan contradicciones entre sí, pero sobre todo son desvirtuados por la realidad. El Pueblo en la calle se ha encargado de mostrar la crítica situación social.

Más allá de cuestionar los informes, se trata de mostrar una economía que no satisface las necesidades de las mayorías y un régimen político que impide el debate democrático sobre la distribución de la riqueza. No se trata pues, de críticas solo circunscritas a la discusión técnica y cuantitativa, aunque se recurra a esta vía para develar la miseria, así como la principal estrategia para ocultarla, a saber, los cambios metodológicos en la medición del problema.

Es el caso del informe más publicitado tanto por el gobierno de Uribe como el de Santos, a cargo inicialmente de la  Misión para el Empalme de las Series de Empleo, Pobreza y Desigualdad y ahora del DANE. Con los cambios en las estimaciones, fácilmente se pudiera concluir que entre 2009 y 2011 rebajaron en 8 millones las personas en situación de pobreza y pobreza extrema.  En 2009 reportaron 20 millones en la primera y 8 millones en la segunda. En la medición de 2011 presentada en mayo de 2012, sumaron 15.6 millones en pobreza y 4.7 millones en pobreza extrema. Además la desigualdad calculada con el indicador GINI pasó del 0.59 a 54.8 en el mismo periodo.

¿Qué políticas extraordinarias han ejecutado en Colombia que puedan fundamentar semejante impacto en la reducción de la pobreza? Sobre todo cuando podemos constatar que en una década el salario mínimo solo aumentó 234.700 pesos hasta llegar a 566.700 en 2012, por mencionar un ejemplo en materia de ingresos.

Más aun, cuando en la otra orilla encontramos la entrega antisoberana de los recursos naturales a las multinacionales con indignantes garantías para el incremento de sus ganancias. En el contrato petrolero tienen tasas de retorno del 50% y solo una de estas empresas (Pacific Rubiales) gana más de un billón de pesos explotando nuestra tierra. En los primeros 9 meses de 2011, las multinacionales giraron a las casas matrices reembolsos por 9.341 millones de dólares. La IED fue de 10.821 millones de dólares. El total del año fue de 13.234 millones de dólares en 2011. Las ganancias de la banca crecieron 169% a junio de 2012, obteniendo 16,7 billones.

1. Propaganda gubernamental con pobres mentiras.
En Boletín de prensa del 17 de mayo de 2012, el DANE informó que “Oficialmente, hay dos formas de calcular la pobreza en Colombia: la primera de ellas, y la más conocida, es el cálculo a partir de los ingresos monetarios de los hogares, conocida como pobreza monetaria. La segunda es el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) que evalúa 5 dimensiones donde los hogares colombianos podrían estar en privación.”

Ese “oficialmente” no debe entenderse como si fueran las únicas dos formas. De hecho, otros instrumentos que dan cuenta de la pobreza son más importantes pues son los utilizados para caracterizar la población que demanda ayudas del Estado como veremos más adelante. También porque no son encuestas y proyecciones, son fichas aplicadas a personas u hogares como potenciales beneficiarios de subsidios aunque posteriormente se les niegue cualquier atención.

Dice el DANE que para el año 2011, la pobreza nacional alcanzó una incidencia de 34,1%, en las cabeceras 30,3% y en resto 46,1%. Entre 2010 y 2011, se registra una disminución de 3,1%. Pobre es quien tiene un ingreso mensual máximo de 194.696 pesos. En consecuencia, un hogar de cuatro miembros es pobre si sus ingresos monetarios al mes no superan los 778.784 pesos.

En cuanto a la pobreza extrema nacional en 2011, el DANE sostuvo que fue 10,6%, en las cabeceras 7,0% y en resto 22,1%. Entre el 2010 y 2011 esta reducción fue 1,7% (de 12,3% a 10,6%). Un indigente (pobreza extrema) es quien no percibe más de 87.672 pesos mensuales. En un hogar de cuatro miembros, sus ingresos no superan los 350.688 pesos.

Los cálculos con el Índice de Pobreza Multidimensional, en 2011, muestra una pobreza nacional de 29,4%. Este indicador contempla las variables de educación, salud, niñez y juventud, trabajo y servicios públicos y condiciones de la vivienda.  

Cómo entender que la pobreza ha mermado si todas estas variables del bienestar están en crisis. Una de las trampas de esta forma del IPM, es que dice tener en cuenta grandes “dimensiones” como estas, pero a la hora de consultar la situación de la población, lo hace con pocos indicadores pertenecientes a las variables. Ni siquiera es una mirada integral a toda la persona. Por ejemplo en servicios públicos solo consideran el agua. En educación apenas consideran el número de años de estudio del jefe de hogar. Y veremos un poco más adelante qué nos dice la Encuesta de Calidad de Vida sobre estas variables en particular.

Por ahora es el momento de recordar que en agosto de 2009, la administración de Álvaro Uribe reportó la pobreza en 46%, lo que representó 20 millones de personas, mientras los indigentes estaban en 17,8%, unos 8 millones de habitantes. Recuérdese también que el mismo narcoparamilitar había abandonado las mediciones de esta problemática, con lo cual se perdió la continuidad en los estudios. Otra de las trampas.

Así las cosas, entre agosto de 2009 y mayo de 2012, fechas de presentación de los informes con distintas metodologías, el número de pobres ha rebajado en la nada despreciable cifra de 8 millones de personas. Podemos estar hablando ya del “milagro colombiano”. Es una la política pública efectiva: acabar con la pobreza  cambiando la metodología para medirla. El gobierno revuelve el río de las cifras y cree salir ganando. Y cuando se le cuestiona, un tecnócrata como el Director de Planeación Nacional, dice que “Estos son temas técnicos que no son fáciles de comunicar.”

Sin embargo no tienen problemas en la explotación mediática del milagro por la vía de los titulares en medios de comunicación útiles en la propaganda de Estado, cuya propiedad es de la oligarquía y las multinacionales de la desinformación. Veamos algunos: Un millón 218 mil personas salieron de la pobreza en 2011: DANE. (Caracol, mayo 17 de 2012); ‘Podemos estar felices de resultados contra la pobreza’. (Portafolio, mayo 17 de 2012); Colombia: 15,6 millones de pobres. (Elcolombiano.com 18 de mayo de 2012); ¿Por qué bajó la pobreza? (Semana.com, 19 Mayo 2012); Gobierno quiere menos pobreza este año. (Dinero, 17 de agosto de 2012)

2. Pobres argumentos.

Según Planeación Nacional, la explicación de la reducción de la pobreza está “en el crecimiento económico, pues aumenta el empleo y aumentan los ingresos de las personas. A esto se suma que hay una redistribución del ingreso favoreciendo a los más pobres y buenas políticas nacionales bien focalizadas.” Nosotros preguntamos: ¿Les parece que los ingresos aumentaron cuando el ingreso per cápita nacional fue de $478.658 pesos, según el mismo informe? Una cifra menor al salario mínimo.

Ante los problemas de credibilidad e ilegitimidad de la cual goza el Estado, y anticipándose a las merecidas críticas, Planeación Nacional sacó esta perla en la presentación de los resultados: “La reducción en la pobreza en 2011 se ha dado por algo que parece fácil pero es muy difícil que suceda: Crecimiento económico que ha beneficiado a los más pobres.” Los funcionarios saben que eso nunca ha sucedido en Colombia.

Debemos agregar que no solo es difícil sino imposible en el neoliberalismo y en el actual régimen oligárquico de concentración de la riqueza. Nada ha cambiado en la institucionalidad colombiana en favor de los pobres. El salario mínimo no crece al mismo ritmo de los costos de la canasta básica familiar. La focalización de las ayudas no alcanza una cobertura importante ya que es todo lo contrario a la universalización. Los pírricos subsidios no cubren las necesidades de los pobres. Hay que decirlo categóricamente: la política social no está diseñada para resolver la pobreza.  

Una de las variables utilizadas en los estudios oficiales son los servicios domiciliarios; tan lamentable está el tema que el mismo Santos tuvo que echar reversa a una iniciativa de su gobierno para cobrar el cargo fijo en electricidad. Así lo indica también la Encuesta de Calidad de Vida 2011 que presenta el mismo DANE. Allí se puede ver que  la cobertura en todos los servicios públicos no tuvo cambios significativos, incluso en algunos rebajó.  Es más: aumentó la población que no cuenta con ningún servicio.

A esto se suma que rebajó la asistencia escolar, según la ECV. Aquí abajo en los sectores populares, sabemos que el régimen subsidiado de seguridad social no es garantía absolutamente de nada, y en eso están, supuestamente, 24 millones de personas y 4.5 millones no tienen afiliación alguna. Decreció el número de personas con vivienda totalmente pagada y en arriendo, mientras aumentó la cifra de los que la tienen en usufructo; posesión sin título siguió igual. Aumentó el número de hogares que tienen una mujer como jefa de hogar, una de las variables de mayor vulnerabilidad en los estudios oficiales de pobreza. Finalmente, la ECV sostiene que el 86% de los y las jefes de hogar consideran que sus ingresos, o no alcanzan, o alcanzan solo para cubrir los gastos mínimos. 
 

3. Treinta millones en la pobreza. 

Retomamos la cifra de 30 millones de personas en la pobreza del Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales - SISBEN. En términos oficiales, éste es el sistema de información colombiano que permite identificar a la población pobre potencial beneficiaria de programas sociales. Para ello recurren a la Focalización (contrario a la universalización) definida como el “proceso mediante el cual se garantiza que el gasto social se asigne a los grupos de población más pobre y vulnerable.”

Por lo menos 8 instituciones y 22 programas del orden nacional utilizan el SISBEN como criterio principal o complementario. El Sistema tiene una ficha de clasificación socioeconómica convertida en una posibilidad que la población busca ante el desespero de no contar con otras oportunidades para resolver la situación, aunque sea incierta y limitada ante las dimensiones de la miseria. 

Entres estos programas se cuenta el Régimen Subsidiado en salud. Dicho sea de paso, éste Régimen no es garantía de nada, como lo indica la tutelitis. Los informes de la Defensoría del Pueblo contabilizan entre 1999 y 2008, 1.951.341 tutelas, siendo el derecho a la salud el más invocado. Solo en 2008 representó el 41.52% de todas las tutelas. Durante el período 2002 y 2005 las específicas de salud crecieron el 280%.

Otro programa bandera del gobierno nacional que utiliza el SISBEN para asignar subsidios es Familias en Acción. En el presupuesto 2013 están asignados 1.6 billones de pesos para beneficiar a 2.6 millones de familias con subsidios de educación y nutrición. Esas cuentas ofrecen 576.923 pesos al año y 48.076 por mes. Esa es la gran ayuda para los pobres. Les esperan largas filas y dormir  a la intemperie para reclamar los subsidios. A esto le llaman “buenas políticas” con las cuales están sacando de la pobreza a millones de personas.

 Actualmente se está ejecutando el SISBEN III. Uno de los argumentos para cambiar los dos anteriores, según la tecnocracia de Planeación Nacional, es que “las personas aprenden a manipular la información que suministran… Hay indicios y evidencia de “colados”. Algunas de las variables frecuentemente manipuladas: estrato, número de personas en el hogar, desagregación geográfica (de rural disperso a centro poblado.”

Ladrón juzga por su condición. Con éste argumento han tratado de depurar la lista; pese a esto la cifra de 30 millones de personas que buscan atención del Estado no rebaja. Aunque pensamos que es mayor el número de personas que demandan atención, pues los instrumentos del Estado excluyen a quien no tenga cédula (muchos desplazados por ejemplo) y aquellas personas que por razones de distancia o desconocimiento no se acercan para que les sea aplicada la ficha. Otras personas no son reconocidas como pobres pues tanto el SISBEN como el instrumento arriba comentado, no contempla la realidad integral de las personas y se reduce a algunos indicadores.

No es entonces que “La gente aprenda a manipular la información”. La “gente”, término despectivo utilizado por la tecnocracia para referirse al Pueblo, analiza los criterios de selección y concluye que no alcanzan a caracterizar su situación. Sectores medios y altos (estratos 4, 5 y 6), pueden quedar excluidos del SISBEN, simplemente porque en algún momento de sus vidas lograron algunas condiciones de mejora en sus viviendas o en los años de estudio de los integrantes del hogar.

Pero en la ejecución de las políticas neoliberales, estos sectores se han venido a menos por el proceso de empobrecimiento, y necesitando la ayuda estatal no clasifican. La estrategia de sobrevivencia pasa entonces por “manipular la información”. Es más difícil pensar que la población no necesitada de los subsidios se someta a las indignantes gestiones del SISBEN para acceder a los beneficios que no son gran cosa tampoco. Estamos seguros de que la burocracia de Planeación Nacional, expertos en manipulación de la realidad,  no buscan “colarse” en éste Sistema. 

A propósito de estratos socioeconómicos utilizados para el cobro de los servicios públicos domiciliarios, y sobre los cuales Planeación Nacional acusa de mentirosa a la “gente”, podemos decir que el 80% de los usuarios se encuentran en los estratos 1 (bajo bajo), 2 (bajo) y en el 3 (medio bajo). En estos se encuentran clasificados la inmensa mayoría de los barrios populares y zonas rurales habitados por cerca de 38 millones de personas. Éste indicador mide la situación del hogar de puertas para afuera, mientras el SISBEN de puertas para adentro.

Nos resulta fácil constatar a través de entrevistas y observación, que hogares de estrato 4 (medio), 5 (medio alto) y 6 (alto), buscan el SISBEN, pues han sido alcanzados por el proceso de empobrecimiento. En la sabiduría del Pueblo y ante las evidente desigualdad en Colombia, se ha comenzado a hablar del estrato 0 y del estrato 7.

Con todo lo anterior y más allá de indicadores, metodologías e informes oficiales, sabemos que el problema es mucho más grave y con tendencia  empeorar. ¿Qué le espera a 13 millones de personas que no accederán a una pensión en el actual sistema y a los 3 de cada 4 adultos mayores que no la tienen? ¿Qué futuro tienen 1.5 millones de niños y niñas trabajadores contabilizados por el DANE? ¿Qué le espera al 69% de las personas que no acceden a educación superior? ¿Cuál será la suerte de 6 millones de personas desplazadas cuya situación estatal ha sido declarada inconstitucional?

Para terminar, hemos escuchado a sectores de la burguesía decir que “tendrán que hacer sacrificios importantes para lograr la paz”. Y sus cálculos les da para sumar uno o dos puntos del PIB. Da risa. El programa más agresivo de Santos es construir 100.000 viviendas que valen cerca de 4 billones. Así las cosas, ¿voluntad de paz? ¿sacrificios para la paz? Socialista el futuro será. ¡Venceremos!
Partido Comunista Clandestino de Colombia.
En último término, el proyecto de Ley de Tierras y Desarrollo Rural, es continuidad del desarrollo neoliberal, abriendo nuevos negocios con la tierra, creando una nueva espacialidad del capitalismo, justificado en la internacionalización de la economía.

El proyecto de Ley de Tierras y Desarrollo Rural de la administración Santos, anuncia programas sociales priorizando los territorios con “mayores índices de pobreza rural”. En su Plan Nacional de Desarrollo Neoliberal 2010 – 2014, reportó la pobreza rural por ingresos en 64.3% (2009).
No deja de extrañar que en presentaciones de esta Ley siga utilizando esa cifra. La correspondiente a 2011 es de 46.1 por ciento. En Colombia se ha demostrado que la política más eficaz para la reducción de la pobreza, es cambiar la metodología de medición.

Debemos aclarar desde un comienzo que estas cifras son producto de la Misión de empalme de las series de empleo, pobreza y desigualdad y ahora del DANE. Y aquí en Colombia en Cifras hemos sostenido que el instrumento utilizado para el diseño de políticas públicas es el SISBEN: Sistema de identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales. Aquella es más utilizada en la propaganda oficial y el SISBEN como criterio en la asignación de algunos subsidios.

Consecuente con el asistencialismo, éste proyecto de Ley ratifica el uso del SISBEN en el artículo 252 referido al “Amparo de Pobreza”. Allí dice que “el Juez concederá el amparo de pobreza a la población rural priorizada… los beneficiarios del Programa de Formalización pertenecientes a los niveles 1 y 2 del SISBEN.” Así mismo utiliza los conceptos de focalización y población vulnerable propios de esta metodología, para la asignación de subsidios de vivienda rural, jóvenes, mujeres cabeza de hogar, seguridad social rural, entre otros. 

Repasemos las cifras de la población y la pobreza rural con los diferentes indicadores utilizados  oficialmente por parte del Estado. 

Población rural.

La población en Colombia sumó en el censo de 2005, un total de 42.888.592 habitantes. De estos, el 74.36% habita el perímetro urbano y el restante 25.64% en la zona rural. En términos absolutos, la población rural se acercaría a los 11 millones. Habría que matizar la cifra con 7 años de desplazamiento forzado, de migración producto del abandono del campo, el desempleo y la falta de oportunidades. A 2012 la población en Colombia se proyecta en 26.5 millones.

Los porcentajes de eta ocupación no dejarían mucho margen para una discusión sobre la obviedad de la urbanización. Sin embargo, al utilizar un inventario más amplio de datos es posible destacar el poblamiento rural, y por esa vía dimensionar las magnitudes de la pobreza y los recursos que demanda resolverla. 

Con el censo de 2005, concluimos que de los 32 departamentos en que está distribuida Colombia, 8 tienen un número de población rural mayor al que habita el perímetro urbano; esos departamentos son: 1. Cauca: 61.98% de 1.268.937 habitantes; 2. Chocó: 50.74% de 454.030; 3. Nariño: 54.19% de un total de 1.541.956; 4. Putumayo: 56.27% donde suman 310.132 personas; 5. Amazonas 62.11% de una cifra de 67.726 pobladores; 6. Guainía: 69.36% de 35.230; 7. Vaupés: 64.67% de 39.279 y 8. Vichada: 62.35% de 55.872 habitantes.

A esto se suman 5 departamentos cuya población está distribuida casi por partes iguales en ambas zonas: 1. Boyacá: 48.51%; 2. Caquetá: 44.99%; 3. Córdoba: 49.72%; 4. La Guajira: 46.07% 5. Guaviare: 47.92%. En total la población de estos 13 departamentos representa el 17.92% del total nacional.

En el caso de los municipios, de los 1098 existentes, 751 presentan un número mayor de habitantes en la zona rural que en la urbana, a los cuales se suman los 20 corregimientos departamentales. Esos municipios representan 68.40% del total. A lo anterior se agrega que 985 municipalidades, es decir, el 89.71%, tienen hasta 50.000 habitantes, entre las cuales están incluidas cinco capitales: Mocoa, Leticia, Inírida, Mitú y Puerto Carreño.

En sentido similar se manifestó el Informe Nacional de Desarrollo Humano del PNUD 2011, “Colombia Rural, razones para la esperanza”. “Colombia es más rural de lo que se cree”, dijo el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Según el Informe, “no el 25% sino el 32% de los colombianos son pobladores rurales, y en las tres cuartas partes de los municipios, cuya área ocupa la mayoría del territorio nacional, predominan relaciones propias de sociedades rurales.”

Uno de los vacios que se han evidenciado no solo en el proyecto de Ley, sino en el Estado en general, es sobre la información del campo. La ley no presenta ninguna cifra, aunque propone el  Sistema Integral de Información Estadística y Geográfica del Sector Agropecuario, el cual se soportará en la realización de censos rurales decenales, en una muestra rural y en un sistema anual de encuestas inter-censales. (Artículo 13). Es claro que estos instrumentos están encaminados hacia la planificación de mercados, y no tanto para conocer y resolver problemas de la población.

Pobreza rural

Arriba escribimos que en el Plan Nacional de Desarrollo Neoliberal 2010 – 2014 de Santos, se cuantificó la pobreza por ingresos en 64.3% en la zona rural a 2009. Y que la última cifra correspondiente a 2011 es de 46.1 por ciento. Con los datos del censo del 2005, esto representaría algo más de 7 millones de personas en la pobreza. Lo que se deja por fuera del diagnóstico del Plan es el dato de Indigencia que en 2008 se calculó en 32.6%. Es decir que la pobreza que recibió el actual gobierno copaba casi la totalidad de la población rural.

Pero como los Santos hacen milagros, veamos ahora los últimos datos. En el informe presentado en mayo de este año, continuidad de la metodología de la Misión de empalme de las series de de empleo, pobreza y desigualdad y ahora del DANE, la pobreza se redujo del 49.7% (2010) a 46.1 en 2011. 16 puntos porcentuales más que la zona urbana. Y 12 más que el promedio nacional.

La pobreza extrema pasó de 25% a 22.1 por ciento. Algo más de 7 veces mayor a la pobreza extrema de las 13 áreas metropolitanas. Y el doble de la cifra nacional.

Según esta metodología, en centros poblados y área rural dispersa, la pobreza multidimensional medida por el IPM se mantuvo en el mismo porcentaje entre 2010 y 2011: 53.1%

Sobre el tema del SISBEN escribimos en un reciente informe titulado Pobreza y Desigualdad en Colombia 2012. Allí sostenemos que en los avances del SISBEN III no se rebaja la cifra de 30 millones de personas en la pobreza, incluso con la persecución de los  “colados”: etiqueta asignada por los tecnócratas a quienes ellos consideran no tienen por características de pobres.

Sería pertinente que el gobierno publicara resultados de la zona rural. Más aun si tenemos en cuenta que una de las novedades del nuevo SISBEN es incluir tres rangos geográficos: las ciudades grandes, las pequeñas y las áreas rurales. "Antes sólo se miraba el campo y la ciudad, ahora separamos las 14 principales ciudades del resto de capitales y el campo, porque una persona que no tiene acueducto en Bogotá es pobre, mientras que si esta misma situación ocurre en un hogar de Yondó, no es indicador exacto de pobreza". Esta perla la dijo Esteban Piedrahita, director de Planeación de Uribe. (Portafolio, 21 de mayo de 2010).

A nuestro modo de ver, los resultados positivos presentados por la Misión de empalme y por el DANE, se contradicen con la Encuesta de Calidad de Vida 2011, presentada por el mismo DANE. Bien raro si tenemos en cuenta que algunas de las variables de esta son contempladas por aquella. De ahí el mar de dudas que generan y la incredibilidad del Pueblo, que además no necesita instrumentos para darse cuenta del crecimiento de la miseria en nuestro país.

•    En el caso de los servicios públicos, para la zona rural, la ECV dice que rebajó la cobertura en energía eléctrica, gas, acueducto, alcantarillado, recolección de basuras y teléfono. En cambio aumentaron los hogares que no cuentan con ningún servicio llegando al 8.2%.
•    El analfabetismo en mayores de 15 años fue ubicado en el 13.6. Superando en 7 puntos que el dato nacional y 10 más que los centros urbanos. 
•    Creció el número de no afiliados al Sistema General de Seguridad Social.
•    La tenencia de vivienda totalmente pagada bajó al 46.6%. Creció 6 puntos la tenencia por usufructo. Posesión sin título llegó a 5.7%. La propia pagando pasó de 1.7 a 1.9. Y en arriendo bajó a 9.6. 
•    El 61.7% se desplaza a pie para ir a trabajar. El doble de la cifra nacional.
•    46.7 de los jefes de hogar manifestaron que no alcanza para los gastos mínimos y 49.6 solo para los gastos mínimos. Esto es el 96.3 por ciento.
•    Finalmente, la ECV 2011 reportó que el 68.2% se considera pobre.
Para concluir, podemos sostener que el proyecto de Ley de Tierras y Desarrollo Rural pretende aparecer generoso y preocupado por los pobres en las zonas rurales, pero no está innovando en absolutamente nada en polìtica social. Por el contrario, ratifica el mismo asistencialismo ya convertido en fracaso, pues los programas ofrecidos hacen parte del desastre neoliberal.

Lo mismo se puede afirmar de los “escenarios de participación de la población, en la definición, ejecución y seguimiento de los proyectos que los involucre.” (Artículo 22). Convocar la participación de la población sin rectificar el camino de la democracia participativa convertida en promesa incumplida es pura demagogia y estrategia de cooptación ante la creciente movilización popular, indígena y campesina.

En último término, el proyecto de Ley de Tierras y Desarrollo Rural, es continuidad del desarrollo neoliberal, abriendo nuevos negocios con la tierra, creando una nueva espacialidad del capitalismo, justificado en la internacionalización de la economía. La Ley no comienza ahora. Tiene antecedentes en el copamiento militar y paramilitar del territorio, en el desplazamiento forzado y en el despojo. La Ley es el siguiente paso en la institucionalidad. Socialista el futuro será.


Allende La Paz, NotiColombia Press.
Los gobiernos oligárquicos hacen malabares para tratar de cuadrar sus estadísticas, pero siempre quedan con el fundillo al aire y, además, raspado. Es una tremenda vulgaridad decir que disminuyó la pobreza porque le aplican una “nueva metodología” que, como ya lo dijimos en su momento y lo volvemos a reiterar, no se puede disminuir la pobreza de un plumazo al bajar artificial y artificiosamente los índices de desempleo, el acceso a la educación (como si el estudiante por el mero hecho de serlo ya ha dejado de ser pobre y percibe emolumentos de su actividad laboral), y otros índices importantes. 
En meses pasados controvertíamos la tesis gubernamental de considerar una familia como no pobre porque sus miembros sumaban dos salarios por debajo del mínimo y por consiguiente, decían los sabihondos de Planeación Nacional y el DANE, como la familia ganaba más de dos dólares diarios, pues entonces no eran pobre.
Mas en lo que siempre quedan debiendo es en la no consideración de los nuevos pobres que cada año arroja la violencia del Terrorismo de Estado de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN) a las ciudades, es decir, los desplazados, los cuales son considerados “desplazados” mas nunca “pobres” que han perdido lo único que les garantizaba su sustento: la tierra.
Siempre hemos dicho –haciendo eco con la tesis del PCC- que el ejercicio del poder en Colombia se reduce a la acumulación capitalista forzada mediante el despojo usando la violencia como forma de asegurar esa acumulación de riqueza. Y esa deuda se ha  acumulado desde 1948 cuando desde el Estado iniciaron la llamada “Violencia” –la cual produjo 300 mil muertos y un millón de desplazados internos forzados-, con los desplazados de la nueva fase de guerra oligárquica desde 1964.
Codhes señala que “la población desplazada en Colombia que hoy alcanza las 5.445.406 personas, y de la visibilización de los 395.000 refugiados, solicitantes y personas en necesidad de protección internacional de origen colombiano que se encuentran en diferentes países del mundo”, lo cual nos arrojaría un total de 5.840.406 desplazados visibles e invisibilizados. Durante el año 2011, el desplazamiento continuó y  se ubicó en 259.146 personas en esa condición, integrantes de 70.039 familias, los cuales pasan a engrosar las estadísticas de la pobreza en Colombia.
Uribhitler bajó de de un plumazo -elaborado en el DANE y el DNP- la pobreza desde el 70% hasta el 49,9%, en un acto cínico de magia de último embaucador. El gobierno santista, vale decir, el santismo-uribismo en la Casa de Nari, nadie sabe cómo han logrado bajar ese índice a ritmos forzados (como muestran en la gráfica publicada por la revista Semana), cuando la realidad del país no puede ser más catastrófica. Y ni qué decir de los damnificados por los inviernos producto de la ineficiencia del manejo de la cosa pública por unos marrulleros funcionarios públicos que están allí para llenar de mentiras las cabezas de los colombianos y para feriarse los dineros de las arcas oficiales. Ante esto  preguntamos: Quién les cree? 
 
Gráfica de Revista Semana

Allende La Paz | 2009/04/23 |

Allende La Paz, Noti Colombia Press

El desplazamiento forzoso ha sido una constante en todas las administraciones oligárquicas. En artículos anteriores nos hemos referido al tema y hemos consignado que “desde la llamada “La Violencia” ha sido utilizada la violencia contra campesinos e indígenas para sacarlos de sus tierras y expoliarlos, en una forma sui géneris de acumulación capitalista, terrateniente, y para ello crearon estructuras paramilitares llamadas ´los pájaros´, ´la chulavita´, etc.” Durante esa época se produjeron al menos 1 millón de desplazados.(1)

Lo cual no significa que no se cometan violaciones de otro tipo como masacres, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas, etc, sino que dependiendo del talante del gobernante y de la ´necesidad´ de su círculo oligárquico implanta una u otra, o todas, las formas de violaciones de derechos humanos (aquí también vemos que la clase oligárquica ´combina sus formas de lucha´).

En el mismo artículo seguimos diciendo: “A partir de 1964 -año de la agresión a Marquetalia- es una política permanente del estado colombiano. Durante la administración de Belisario Betancour fueron desplazadas 63.000 personas. En la de Barco Vargas aumenta a 360.000; durante la de César Gaviria es de 297.000 y durante la de Ernesto Samper 835.000, lo cual nos da un consolidado desde 1985 hasta 1998 de 1´555.000 colombianos víctimas de este delito”.
 
La situación empeora con la aplicación del Plan Colombia por parte de las dos administraciones subsiguientes, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe Vélez. Iniciado el Plan Colombia (año 2000) durante la adminsitración de Andrés Pastrana se da un aumento inusitado en el desplazamiento forzado alcanzando la cifra en el cuatrienio de 1´359.853 desplazados, alcanzando también su pico máximo: 412.553 desplazados en el 2002.




Durante la administración de Álvaro Uribe Vélez la situación se ha mantenido estable, incluso hay aumentos significativos que casi alcanza el pico recórd de Pastrana. Veamos el consolidado de las estadísticas -frías, que no evidencian el drama humano-, que nos muestran que en sólo 4 años se produjeron 1´027.063 desplazados forzados.


En la segunda adminsitración de Álvaro Uribe Vélez -conseguida mediante maniobras fraudulentas y cometiendo toda clase de delitos, como en la primera-, en apenas dos años se han producido 686.501 desplazados forzados.

La simple sumatoria de las cifras nos señalan, como dice CODHES, que “en el período comprendido entre 1985 y 2008 (24 años), el desplazamiento forzado afectó a un total aproximado de 4´628.882 personas que integran en promedio 925.776 familias”.

Si tomáramos solamente las cifras de los años de implementación del Plan Colombia (2000 - 2009), tendríamos 2´785.417 desplazados, o sea, que durante la ejecución del Plan Colombia se ha producido el 60 % del desplazamiento forzado desde 1985 hasta hoy.

Sabido además que CODHES y otras organizaciones de derechos humanos que le dan seguimiento al problema han establecido año tras año que el desplazamiento es imputable a las fuerzas militares-narcoparamilitares estatales en un 87 % de los casos y a la guerrilla el 13 % restante, porque como decíamos en el artículo en mención, “si la guerrilla desplazara su base social se estaría aplicando a sí misma la Doctrina de Seguridad Nacional”, es decir, se estaría haciendo el harakiri, estaría ´secándose ella misma el agua en que se mueve el pez”.

Además, según entendidos en la materia, cuando por ejemplo las FARC están combatiendo fuertemente en una zona determinada, le da la orden a la población campesina o indígena de evacuar la zona es en el entendido que es para proteger sus vidas, zonas a las cuales podrán regresar una vez la situación se haya ´normalizado´. Esto no puede ser calificado como desplazamiento ya que es una medida humanitaria de protección de la población civil.

Evidentemente que las FARC tiene que haber desplazado a algunas personas. Ellas corresponden a personas que entran a militar en las organizaciones narco-paramilitares, o se convierten en servicios de información de esos grupos, o son llevadas para que actúen como testaferros por grupos narco-paramilitares que han desplazado a los verdaderos dueños de la tierra.

Es de señalar que en Colombia el problema del desplazamiento forzado trascenderá la existencia de las guerrillas -en caso que de dé un proceso de paz verdadero-, porque los sectores narco-para-oligárquicos utilizan la violencia como forma de adueñarse de tierras ajenas. La lucha por la tierra es una constante en latinoamérica y sólo una profunda reforma agraria, con apoyo real de todos los sectores sociales, nos permitirá superar las arraigadas costumbres de la narco-para-oligarquía. La esperanza fundada que tenemos en la superación de este problema radica en la plena disposición de las FARC de tocar en unos procesos de paz -como ya ha mostrado en el pasado-, las causas que han originado el conflicto interno, y la tenencia de la tierra es una de esas causas.

Igualmente, está más que demostrado que la nefasta injerencia de los gobiernos de los Estados Unidos con sus planes de guerra lo que traen son más sufrimientos a los colombianos.


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(1) La Paz, Allende. 200- . Quiénes desplazan y desaparecen colombianos?

(2) La Paz, Allende. 2006. Pobreza y desplazamiento en Colombia. http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article2796

(3) Plan Colombia y Conflicto Interno Colombiano. http://www.scribd.com/doc/13730720/Plan-Colombia-y-conflicto-interno-colombiano

Diciembre 13 de 2007

Por: Allende la Paz/Colombia

El 70% de los colombianos vive en la pobreza, así las revisadas y maquilladas cifras gubernamentales y del DANE digan que no. 2 de cada 4 en la ciudad y 3 de cada 4 en el campo son pobres.

La pobreza es un problema que desde hace muchos años, los dirigentes de los países se han propuesto disminuirla. Cada año en las Naciones Unidas se escuchan los ‘golpes de pecho’ y las ‘contricciones de corazón’, pero el problema en vez de disminuir, aumenta.

En el mundo hay 800 millones de pobres, y según el PNUD la meta propuesta es reducir el nivel de la pobreza del 42.6 por ciento al 28 en 2015. Está por demás decir que la meta es ilusoria.
Según el PNUD, en Colombia hay 17 millones de pobres. Lo que equivale a 41,21 por ciento. Este es un índice de los mayores de desigualdad en Latinoamérica, detrás de Haití y Brasil. Lo cual significa que Colombia está por encima de la cifra que el PNUD reconoce como media.
Al no poder tapar el sol con las manos, Uribe Vélez se vé obligado a mostrar los problemas pero minimizándolos, cuando no negándolos. Y para ello pone a sus áulicos a decir mentiras, como el informe sobre ‘Pobreza e indigencia en Colombia 2005, III Trimestre’ de Santiago Montenegro Trujillo, del Departamento Nacional de Planeación (DNP), publicado en enero de 2006.

Según este informe en Colombia hay 2,3 millones de pobres menos, toda vez que –según ellos- la pobreza descendió de 57,0 en 2002 a 49,2 en 2005, pasando por 50,7 en 2002 y 52,7 en 2004, es decir que entre 2002 y 2005 la pobreza disminuyó 7,2 puntos. Semejante reducción no se ha logrado ni siquiera en naciones desarrolladas ni en Venezuela, la cual cuenta con todas las regalías petroleras para ello.
El censo de población de 2005 del DANE informó que en Colombia hay 41’242.948 habitantes, el 75% vive en las cabeceras municipales (30’933.211 personas) y el 25% en la zona rural (10’310.737 personas). Si el 42,3 de la población urbana vive en la pobreza –revisaron la definición y hablan de pobreza las personas que viven con menos de dos dólares al día, cuando antes era de un dólar al día-, o sea, 13’084.748 habitantes; y el 68,2 de la población rural vive en la pobreza, o sea, 7’031.922 personas, tendríamos que 20’116.670 colombianos son pobres, si aceptamos en gracia de discusión la nueva y revisada definición de pobreza de la administración Uribe.
Es decir, la mitad de la población está viviendo en la pobreza y la indigencia, según las cifras del gobierno. Pero según las propias cifras oficiales, 3 de cada cuatro colombianos que vive en el campo son pobres y que 2 de cada 4 colombianos que viven en la ciudad son pobres.
Sin embargo, el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, a través de Planeación divulgó las cifras de la ‘Misión de Pobreza y Distribución del Ingreso’, proclamó muy orgulloso que en el año 2006 la pobreza bajo de 55 % a 45 %. Si bien las cifras gubernamentales hablan de un éxito de la economía, a la par –si las creemos- coincidió con la elevación del desempleo.
Dijo el Departamento Nacional de Planeación, DNP, que en el período comprendido entre 2002 y 2006 la pobreza cayó en 11 puntos porcentuales, al pasar del 56% al 45%, lo cual significa que el número de pobres bajó de 22,39 millones a 18,94 millones.

Al mismo tiempo, dijo el DNP, la pobreza extrema o indigencia también bajó diez puntos en el período. Mientras en el 2002 el 22% de la población (unos 8,79 millones de personas) estaba en esa condición, el año pasado ese indicador llegó al 12% (aproximadamente 5,05 millones de habitantes). Ya hemos visto cómo las triquiñuelas con las cifras producen estas reducciones espectaculares. Mientras, los adultos y los niños son sus víctimas.
El dato clave:
11,5 millones de niños son víctimas de las políticas gubernamentales que prefiere gastar 30 mil millones de dólares en la guerra
Las víctimas. El pueblo colombiano es quien sufre los estragos de la pobreza. Dentro de ellos, los niños son las víctimas más dolorosas. En Colombia hay 2 millones en la indigencia y 9 millones de niños en la pobreza, lo cual equivale a decir, el 50 por ciento de los niños del país.
Si a ello le sumamos los niños que son víctimas de la explotación del trabajo infantil, es decir, 2,5 millones, tendríamos 11,5 millones de niños.
Colombianos que no tienen que comer, que viven en situación de desnutrición crónica. Niños que comienzan a crecer sin ninguna opción de vida. Sin ningún futuro. Ya vemos que la desnutrición se extiende por todo el país.



Desplazados: nuevos indigentes!

Las maquilladas y adulteradas cifras oficiales van siendo mostradas como engaños. La pobreza en Colombia crece día a día, en la medida en que se van depauperando sectores de clase media y pobre. 3 de cada 4 colombianos en el campo y 2 de cada 4 en la ciudad son pobres, según cifras oficiales.¿Qué relación hay entre pobreza y desplazamiento? Los desplazados son los nuevos indigentes en Colombia, escribe Allende La Paz.

Por Allende La Paz, ANNCOL

El maquillaje o manipulación de las estadísticas es la forma como el gobierno narco-paramilitar de Uribe Vélez mantiene engañada a una porción del pueblo colombiano. Es tan evidente que los mismos medios de alienación masiva que acolitan las campañas mediáticas del miniführer -como la Casa editorial El Tiempo- al no poder ocultar tamaño despropósito, recurren a tratar de mostrar un ‘lado amable’ y dicen que ‘una de las fortalezas del gobierno de Uribe Vélez es el manejo de las cifras’.

Hoy analizaremos dos fenómenos ya persistentemente endémicos en la vida colombiana producto de las políticas desarrolladas por los gobiernos, por mandato del Tío Sam, que afectan a la inmensa mayoría de la población colombiana: La pobreza y el desplazamiento, y la relación entre las dos.

La pobreza en Colombia

Más de 20 millones de colombianos en la pobreza. 3 de cada 4 en el campo y 2 de cada 4 en la ciudad.

Al no poder tapar el sol con las manos, Uribe Vélez se vé obligado a mostrar los problemas pero minimizándolos, cuando no negándolos. Y para ello pone a sus áulicos a decir mentiras, como el informe sobre ‘Pobreza e indigencia en Colombia 2005, III Trimestre’ de Santiago Montenegro Trujillo, del Departamento Nacional de Planeación (DNP), publicado en enero de 2006.

Según este informe en Colombia hay 2,3 millones de pobres menos, toda vez que -según ellos- la pobreza descendió de 57,0 en 2002 a 49,2 en 2005, pasando por 50,7 en 2002 y 52,7 en 2004, es decir que entre 2002 y 2005 la pobreza disminuyó 7,2 puntos. Miremos un poco más detenidamente estas cifras.

Un descenso meteórico de casi 7 puntos entre 2002 y 2003, es decir, en un año, no se los cree nadie, ni siquiera si lo hiciera un mago. Para un descenso tan abrupto, hubieran sido indispensables que se dieran varios factores: crecimiento extraordinario de la economía que se manifestara en una generación inaudita de empleo, elevación de los salarios, inversión estatal masiva en proyectos productivos, etc; condiciones que no se dieron ese año.

Pero una simple operación matemática nos muestra que las cifras del DNP no encajan. El censo de población de 2005 del DANE informó que en Colombia hay 41’242.948 habitantes, el 75% vive en las cabeceras municipales (30’933.211 personas) y el 25% en la zona rural (10’310.737 personas). Si el 42,3 de la población urbana vive en la pobreza -revisaron la definición y hablan de pobreza las personas que viven con menos de dos dólares al día, cuando antes era de un dólar al día-, o sea, 13’084.748 habitantes; y el 68,2 de la población rural vive en la pobreza, o sea, 7’031.922 personas, tendríamos que 20’116.670 colombianos son pobres, si aceptamos en gracia de discusión la nueva y revisada definición de pobreza de la administración Uribe.

Ahora bien, si a los 41’242.948 colombianos le sacamos el 49,2 de pobres que según el DNP es el total nacional, tendríamos 20’291.670 colombianos viviendo en la pobreza. Y la cifra resultante de la suma de las poblaciones rurales y urbanas en la pobreza y por separado nos da 20’116.670 personas, entonces hay 174.860 colombianos que han sido ‘invisibilizados’, ‘desaparecidos’, por obra y gracia de las malas matemáticas de los ‘especialistas’ en estadística del DNP y el DANE.

Por estas ‘pequeñas’ incongruencias nos damos cuenta que las cifras han sido maquilladas, adulteradas, y por ello no les creemos. Mas si les creyéramos, tendríamos que según las propias cifras oficiales, 3 de cada cuatro colombianos que vive en el campo son pobres y que 2 de cada 4 colombianos que viven en la ciudad son pobres. Me pregunto: ¿en qué queda la propaganda del ‘crecimiento de la economía’ durante la administración Uribe Vélez? ¿Por qué si es cierto ese crecimiento no redunda en reducción de la pobreza?

El desplazamiento forzado

917.525 colombianos desplazados durante la administración Uribe, son nuevos indigentes.

Ahora bien, ¿qué relación hay entre pobreza y desplazamiento? Es sencillo. La población desplazada es una población que es convertida en pobre -yo diría más bien en indigente- por la fuerza fatídica de las armas de las fuerzas militares-narcoparamilitares, con el fin de ‘secarle el agua al pez’ y de expoliar a los campesinos e indígenas de sus tierras y apropiarse ellos de ellas.

El desplazamiento forzado ha sido una constante en las políticas de las diferentes administraciones oligárquicas y oligárquico-mafiosas. Ya en la administración de Belisario Betancur se registran 63.000 desplazados internos, 360.000 durante el gobierno de Virgilio Barco Vargas, 297.000 durante la administración de César Gaviria Trujillo, 835.000 durante la administración de Ernesto Samper Pizano, y 1’359.853 durante la de Andrés Pastrana, que nos arroja un acumulado de 2’914.853 desde 1985 a 2002 (Cifras compiladas por CODHES).

Durante la administración oligárquico-mafiosa de Álvaro Uribe Vélez fueron desplazadas 207.607 personas en 2003, 287.581 en 2004, 310.237 en 2005 y 112.099 en el primer trimestre de 2006, para un total de 917.524 colombianos desplazados durante esta administración y un acumulado histórico total de 3’832.377 desplazados internos desde 1985 al primer trimestre de 2006.

Como ya hemos dicho, el desplazado es convertido por la fuerza de las armas asesinas de las fuerzas militares-narcoparamilitares, de un momento a otro, de pequeño propietario a indigente. Al ser desplazados los campesinos e indígenas sólo se llevan lo que tienen puesto, si acaso una maleta con ropa, y pierden casas, tierras, ganados y enseres. Al ser desplazados se le resta casi un millón de habitantes a la población rural, en condiciones de no pobreza, y se le suma igual cifra a los pobres de las ciudades. O sea que durante la administración de Uribe Vélez llegaron casi un millón de nuevos pobres a la ciudad, y ya serían 14’002.272 persones en condición de pobreza e indigencia en las cabeceras municipales.

Causas de la crisis humanitaria

Las causas están en las políticas adelantadas por la oligarquía narco-paramilitar que sólo favorece sus intereses y los del imperio.

Hoy Colombia vive una situación de crisis humanitaria producto de las políticas adelantadas por la administración del miniführer narco-paramilitar Álvaro Uribe Vélez. Sus políticas económicas favorecen única y exclusivamente a los sectores oligárquico-mafiosos y a las multinacionales con la entrega de nuestros recursos naturales. Hoy en Colombia los ricos son más ricos (hoy el ingreso del 10% de los ciudadanos más ricos es 49 veces mayor al que tiene el 10% de los más pobres).

Y sus fuerzas militares están imbuídas de las gringas Doctrinas de Seguridad Nacional, Conflicto de Baja Intensidad y otras doctrinas imperiales, que hacen que los militares actúen como un ejército de invasión contra su propio pueblo y los trate como enemigos. Además tiene un aliciente fortísimo en la impunidad con que rodean todos los actos de corrupción y criminalidad de todos los agentes estatales, desde ex-ministros como Londoño que se robó en ECOPETROL 13 millones de dólares hasta militares que asesinan policías por ganarse los narcodólares que les pagan los capos del narco-paramilitarismo -socios de Uribe- para que les brinden protección, ni qué decir de la impunidad de los Crímenes de Lesa Humanidad cometidos por estas bandas de criminales.

Sólo en una Nueva Colombia, en paz con justicia social, libertad, pluralismo y soberanía se erradicarán las causas que generan pobreza en Colombia. Lo demás son palabras vacuas cuyo fin es esconder la magnitud del problema y sus causas.

"Ciertamente, el oro y la plata son objetos preciosos; pero la existencia de la República y la vida de los ciudadanos son más preciosos aún".

Simón Bolívar (Carta al Gen. Santander, 30 may. 1820; Vol. I).